Defendiendo tu fe
católica
Capítulo 6.- El pecado de herejía
Una conversa al catolicismo me
decía: Yo pienso que si mi padre se fue a un país lejano y me deja en nuestra
casa al cuidado de mis hermanos y éstos se corrompen en su conducta durante su
ausencia, mi deber no es abandonar la casa, sino luchar por conservarla en paz.
Ya que mi padre regresará a esta casa, independientemente de la conducta de los
que nos quedemos en ella. Así Cristo,
tiene su Iglesia visible y aunque muchos de sus miembros se corrompan, yo
trataré de no hacerlo y esperaré a mi Jesús, en su CASA, mi IGLESIA CATÓLICA.
Grandes santos como Francisco
de Asís, Tomás Moro, Santa Catalina de Siena, etc. fueron testigos
de los
grandes pecados de los clérigos de su tiempo, incluyendo a los Papas y sin
salir de la Iglesia, sin escandalizarse o perder la fe,
lucharon por purificar su Iglesia (desde dentro, no de afuera ).
Precisamente Sta. Catalina de Siena viendo esto escribía al Papa Gregorio XI:
"Vicios, pecados,
soberbia, inmundicia, abundan hoy en el pueblo cristiano y singularmente en los
prelados y en los directores de la Santa Iglesia, los cuales son comedores y
devoradores de las almas, no digo convertidores, sino devoradores"
(carta # 3)
En otra ocasión escribía: “Ay
de mí, que aquello que Cristo conquistó sobre el madero de la cruz, se gasta
con las prostitutas…” (Carta XLI al Abate Nuncio Apostólico).
“Frailes y canónigos deben ser
honrados y espejo de santidad; en cambio, ahora están como estafadores,
arrojando peste e inmundicia y ejemplo de miseria moral. Con pena y dolor y
grande amargura y llanto escribo esto, y por eso, si hablo demasiado, el dolor
y el amor me excusen delante de Dios".
Ante esta situación Sta.
Catalina podía haber perdido la fe y apostatar; pero no, fue fiel y ahora es un
diamante de santidad que brilla en la Iglesia
Peregrina y en la Triunfante del cielo.
En los tiempos modernos,
tenemos una Edith Stein, religiosa carmelita de raza judía que murió en los
campos de exterminio del Nazismo, ante la indiferencia de muchos cristianos
(protestantes y católicos ) que supieron del holocausto judío y no hicieron nada
para detenerlo. Ella podía haber apostatado ante esa miseria moral; pero no,
comprendió que la IGLESIA DE CRISTO, a pesar de los graves pecados de quienes
la integramos, tiene la promesa del Salvador de que permanecerá hasta el final
de los tiempos.
Con los ojos de la fe y el
testimonio de la historia, podemos ver que LA IGLESIA CATÓLICA siempre ha sido
la más odiada y atacada, desde dentro (apostasías, herejías, etc.) y desde
fuera.
Ante el hereje y hasta obispo
Arrio, surgió un San Atanasio. Ante la corrupción de la Iglesia medieval
(simonía, corrupción clerical, lujuria, etc.) un S. Francisco de Asís. Ante
Lutero, un San Ignacio de Loyola. Ante la obra del comunismo ateo de nuestros
tiempos, “un hombre venido del mundo marxista:
Juan Pablo II” que mucho influyó en la caída de ese sistema simbolizado
en el muro de Berlín ("Como El Papa Venció al Comunismo" Ediciones
Rialp, Sa. Sebastián Elcano 30, 28012 MADRID, 1992) Libertad que ahora
aprovechan las sectas, que como langostas de Egipto van a esos países ávidos de
Dios a capturar adeptos. Los testimonios son innumerables, basta analizar los
20 siglos de historia de la Iglesia
La han combatido y
combaten:
Los
emperadores romanos, Los cismáticos, Los herejes, Los musulmanes , Los eclesiásticos corruptos e infieles
a su ministerio, con su mal testimonio, tanto los que permanecen dentro de
ella, como los que se han ido Los laicos infieles o simuladores de miembros de
ella , El protestantismo ,
Napoleón, El sectarismo actual, Los satanistas, El nazismo (que
corrompió a muchos de sus miembros) , El comunismo , El capitalismo
materialista, La masonería , Los racionalistas , Los ateos ,La Revolución
Francesa , El sectarismo , El hedonismo , La corriente llamada la Nueva
Era ,Los liberales que pretenden o han legalizado la eutanasia, la
homosexualidad, sexo libre, etc. etc., y todos los que les incomoda el
Evangelio de Cristo proclamado en su Iglesia
A pesar de todo, Dios no la
abandona. Esta Iglesia Peregrina que camina por el desierto de la vida, prefigurada
en la Mujer que se va al desierto que cita Apoc. Cap. 12, Dios la protege ante
sus enemigos. Nadie podrá destruirla Una vez más, se hacen realidad las
palabras de Jesús, "el poder del infierno no podrá contra ella"
Mat.16,18. Un cura sencillo de aldea poco después, le dijo al célebre Napoleón:
“ni nosotros los curas con nuestros pecados la hemos podido destruir, menos
Ud." .
Quien desee crear una Iglesia
verdadera, la fórmula es: "Morir un viernes y resucitar un domingo".

No hay comentarios:
Publicar un comentario
GRACIAS POR CONTARNOS QUE TE PARECE ESTE ARTICULO